POR UN MUNDO SOSTENIBLE, SIN POBREZA Y SIN DESIGUALDAD

Cambio social3

Un año más, numerosos colectivos y ONGD han salido a la calle en el Día internacional para la Erradicación de la Pobreza, porque luchar contra la pobreza implica también luchar contra sus causas y denunciar a los responsables.

Un poco de historia:

En mayo de 1972, en el marco de una conferencia sobre el comercio y el desarrollo, las N.N.U.U. adoptaron en la resolución 61 el objetivo de destinar el 0,7% del PNB de los países más industrializados a Ayuda Oficial al desarrollo para los países empobrecidos del Sur.

Esta propuesta de destinar el 0,7% del PNB ha sido ratificada en posteriores Cumbres de Naciones Unidas como la de Rio de 1992, y reafirmado permanentemente en España por todos los partidos políticos, no solo en ellas sino en acuerdos concretos nacionales como el  Pacto de Solidaridad firmado por Loyola de Palacios en el año 1995, ratificada en la Cumbre de Monterrey en el 2000, y en los objetivos del Milenio para el 2015.

Han pasado más de 30 años en España, después de la primera campaña en favor del 0,7% del PIB de ayuda pública a los países más necesitados.

Precisamente, fue iniciada por el colectivo Justicia y Paz en 1981, y ese mismo año todos los partidos políticos firmaron un documento para aumentar las partidas presupuestarias en 1983. La firma del manifiesto quedó en papel mojado por lo que la reivindicación se activa de nuevo ante los Presupuestos Generales de 1993.

Durante 8 meses se recogieron diariamente firmas en la Puerta del Sol, consiguiendo más de 100.000 apoyos. Ante la falta de respuesta política, cinco miembros de la Plataforma 0,7 inician una huelga de hambre en Madrid y consiguen un gran impacto mediático y social.

Un año después, en 1994 las Organizaciones no Gubernamentales de Desarrollo (ONGD) recogen medio millón de firmas reclamando el 0,7. Las firmas son entregadas  en el Congreso de los Diputados el 22 de junio. En septiembre comienza la primera acampada del 0,7 en el Paseo de la Castellana delante del Ministerio de Economía y Hacienda. Esta movilización se extiende originando acampadas de protesta en casi todas las ciudades. También Segovia se sumó a la protesta con una acampada en los alrededores de la Iglesia de San Millán.

En los sucesivos años hasta este 2015 han seguido las luchas por una Ley de Cooperación al Desarrollo que contemplara la erradicación de la pobreza, e igualmente por la Abolición de la Deuda Externa.

Ente los años 2002-2003 se inicia una campaña de denuncia: STOP A LOS INCUMPLIMIENTOS EN COOPERACIÓN AL DESARROLLO con la que se intenta desenmascarar el doble lenguaje que se utiliza desde la política en los foros públicos y el fondo de las intenciones, plasmado en el funcionamiento de nuestra actual AYUDA OFICIAL AL DESARROLLO que se entiende como un fraude, ya que es utilizada en nuestro beneficio y engaña, tanto a los países del sur, como a los ciudadanos que creen que su dinero está siendo utilizado correctamente.

LAS PERSONAS PRIMERO.

EXIGIMOS GOBIERNOS RESPONSABLES CON LOS DERECHOS HUMANOS.

Ante el fracaso en la consecución de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) para 2015, los Gobiernos ya han marcado una nueva hoja de ruta con 17 grandes objetivos y 169 metas para alcanzar en 2030.

En comparación con los Objetivos del Milenio, los Objetivos de Desarrollo Sostenible suponen ampliar el alcance de la agenda internacional del desarrollo e incluir plenamente el cuidado de la casa común. Necesitamos un desarrollo humano, sostenible e integral.

Se ha demostrado que crecer económicamente no es sinónimo de bienestar para todas las personas. Nuestro mundo es actualmente más rico que hace 25 años, pero nuestras sociedades son más desiguales que nunca. Una desigualdad que afecta principalmente a las mujeres tanto desde el punto de vista económico, como en lo que se refiere a acceso a derechos y gestión del poder. Hemos crecido a costa de esquilmar los recursos naturales y deteriorar el medio ambiente; nuestro modelo de desarrollo es insostenible y nuestros recursos naturales limitados.

Lo público debe seguir siendo el ámbito de actuación privilegiado para abordar los tres grandes desafíos de la nueva agenda de desarrollo hasta el 2030: la pobreza, la desigualdad y la insostenibilidad. Por ello es imperativo que los gobiernos aumenten las inversiones en políticas públicas sociales que garanticen el disfrute de los Derechos Humanos a toda la ciudadanía. Derechos que, no debe olvidarse, son civiles, políticos, económicos, sociales, culturales, laborales, medioambientales y de género.

En este camino las tres generaciones de derechos humanos son irrenunciables. Los ODS son un plan de acción universal para los derechos. Sin libertades civiles y políticas no hay democracia. La segunda generación de derechos económicos, sociales y culturales se debe universalizar en aras del trabajo decente en todo el globo: el fin del trabajo infantil, de la trata, de la precariedad y del trabajo sin derechos deben ser una prioridad. Por último, los derechos de la tercera generación, la paz, el desarme y el cuidado de la casa común, son un imperativo moral para la acción.

 

 

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